Imitaciones
En el verano del 87, no se sabe cómo n por qué, tomó cuerpo la leyenda urbana de la mala calidad de las aguas del Río Piles. Era entonces concejal de medio ambiente el inefable Marcelo García. Para acallar el rumor popular se decidió actuar, así que ni corto ni perezoso se remangó -los pantalones-, se metió en el Piles y bebió agua corriente. Luego decidió repoblar el río pra lo cual lanzó al Piles treinta y seismil alevines de trucha. Tuvo inmediatamente en la memoria del personal aquella otra que años atrás había tomado Fraga en Palomares y la segunda las noticias que la prensa de la época reproducían sobre lo ocurrido en el Támesis. Puras imitaciones, decía la gente.